Les sigue doliendo, Comandante

Les sigue doliendo, Comandante

Han pasado cinco días y los mass media continúan tratando de desprestigiar a Fidel, a la revolución, al socialismo y al comunismo. No dan tregua. Aprovechan hasta los programas de la prensa rosa para hacerlo. Es lo que tiene ser los perros que suelta el amo cuando alguien se sale del redil. Es lo que tiene ser todo lo contrario a quien se mantiene fiel a sus principios y da una de las mayores lecciones de dignidad de la historia.

El pueblo cubano, con sus aciertos y errores –que no luces y sombras- lleva más de medio siglo plantándole cara al capitalismo y al imperialismo con una gran demostración de solidaridad internacionalista. Así que pocos están en condiciones de darles lecciones a pesar de los ambiguos mensajes de algunos, que un día apoyan a la revolución y a la mañana siguiente dicen esperar cambios y democratización. Es lo que tiene que el amo te dé la tarea de captar el descontento (venga de donde venga) y a su vez liquidar a la izquierda.

Pero la realidad es la que es y esta vez los voceros del capital lo están teniendo verdaderamente difícil.Todos suenan al unísono pero desafinando y quedando retratados. Y si no escuchen el ridículo de Herrera entrevistando a Norverto Fuertes.

La pregunta que deberíamos hacernos es por qué ladran de esta manera por un país tan pequeño y lejano. La respuesta es muy sencilla: porque Cuba sí ha construido una alternativa al capitalismo y porque el comunismo sigue siendo su peor pesadilla a pesar de que la izquierda esté prácticamente desaparecida en nuestro país. El capital sabe que en una crisis sistémica como la actual, la batalla ideológica cobra especial importancia. De ahí la necesidad de saber defender la Revolución cubana así como a todas las experiencias y luchas revolucionarias de la historia de manera honesta, clara y sin demagogias. Un buen ejemplo es la iniciativa de la Comisión del Centenario de la Revolución Socialista de Octubre.

¿Por qué? -porque les sigue doliendo, Comandante.

¡Hasta la victoria, siempre!

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Ni OTAN sí ni OTAN no, sino todo lo contrario

Ni OTAN sí ni OTAN no, sino todo lo contrario

claseLlevamos casi media campaña electoral y pienso que ya tengo demasiado visto este circo mediático en el que han convertido la política. Bailes, cantos, jueguecitos varios y exaltación de la personalidad del candidato por encima de las organizaciones. Una nueva mercadotecnia que esconde o relega a un segundo plano temas de suma importancia como la OTAN y los conflictos creados o alentados por el imperialismo.

La nueva variedad de opciones políticas que nos ofrece el sistema para abarcar el máximo espectro electoral perdido por el bipartidismo, y que en el fondo también responde a las distintas fracciones de las clases dominantes, presenta pocas diferencias con respecto al imperialismo y la organización terrorista OTAN. Tenemos al partido que nos metió en Irak; al de “OTAN, de entrada no” pero luego sí; a Ciudadanos, que parece tener ganas de guerra; y finalmente a Podemos, que anunciaba hace meses nuestra salida de la OTAN pero ahora se limita a revisar y auditar los acuerdos y abrir la posibilidad de un nuevo sistema de defensa europeo. En definitiva, si es por estas opciones políticas, seguiremos en la OTAN o en algo parecido.

Quienes ahora quieren “auditar” o revisar los acuerdos, nos acusan de poco realistas a quienes sí exigimos la salida de nuestro país de esta organización. Evidentemente, la salida de la OTAN no se hace de la noche al día, pero aquí nadie está cuestionando eso. Se trata de exponer claramente cuál es nuestro objetivo político en este tema y hacia dónde van a ir dirigidos nuestros pasos. Las elecciones, que son una medición de los apoyos pero no de la fuerza real, deben servirnos para exponer nuestras intenciones políticas más allá del programa electoral. De nada sirve hablar de nacionalizar los sectores estratégicos sin tener (y dejar) claro que aspiramos a la construcción del socialismo como tampoco sirve de nada pedir el voto sin animar a organizarse para lograrlo.

No olvidemos que estas diferencias poco sustanciales entre estas opciones giran alrededor de cómo debe actuar la OTAN, cómo cambiarla o incluso sustituirla por otra organización. Unas diferencias que al igual que dichas organizaciones responde a unos intereses de clase pero también a sus distintas fracciones. Independientemente de las luchas internas de las clases dominantes y aunque las aprovechemos en determinadas circunstancias, nuestra lucha contra el imperialismo es inexcusable, y ésta es una de las grandes diferencias entre las organizaciones obreras y las burguesas.

Entiendo que si aspiramos a convencer, debemos ser honestos y claros con lo que somos y hacia dónde vamos. Por el contrario, ni convenceremos ni aspiraremos a nada más que a llevar a determinados personajes de parlamento en parlamento y de plató en plató en medio de este esperpéntico espectáculo que nos pide sonrisas e ilusión cada cuatro años.