Ni OTAN sí ni OTAN no, sino todo lo contrario

Ni OTAN sí ni OTAN no, sino todo lo contrario

claseLlevamos casi media campaña electoral y pienso que ya tengo demasiado visto este circo mediático en el que han convertido la política. Bailes, cantos, jueguecitos varios y exaltación de la personalidad del candidato por encima de las organizaciones. Una nueva mercadotecnia que esconde o relega a un segundo plano temas de suma importancia como la OTAN y los conflictos creados o alentados por el imperialismo.

La nueva variedad de opciones políticas que nos ofrece el sistema para abarcar el máximo espectro electoral perdido por el bipartidismo, y que en el fondo también responde a las distintas fracciones de las clases dominantes, presenta pocas diferencias con respecto al imperialismo y la organización terrorista OTAN. Tenemos al partido que nos metió en Irak; al de “OTAN, de entrada no” pero luego sí; a Ciudadanos, que parece tener ganas de guerra; y finalmente a Podemos, que anunciaba hace meses nuestra salida de la OTAN pero ahora se limita a revisar y auditar los acuerdos y abrir la posibilidad de un nuevo sistema de defensa europeo. En definitiva, si es por estas opciones políticas, seguiremos en la OTAN o en algo parecido.

Quienes ahora quieren “auditar” o revisar los acuerdos, nos acusan de poco realistas a quienes sí exigimos la salida de nuestro país de esta organización. Evidentemente, la salida de la OTAN no se hace de la noche al día, pero aquí nadie está cuestionando eso. Se trata de exponer claramente cuál es nuestro objetivo político en este tema y hacia dónde van a ir dirigidos nuestros pasos. Las elecciones, que son una medición de los apoyos pero no de la fuerza real, deben servirnos para exponer nuestras intenciones políticas más allá del programa electoral. De nada sirve hablar de nacionalizar los sectores estratégicos sin tener (y dejar) claro que aspiramos a la construcción del socialismo como tampoco sirve de nada pedir el voto sin animar a organizarse para lograrlo.

No olvidemos que estas diferencias poco sustanciales entre estas opciones giran alrededor de cómo debe actuar la OTAN, cómo cambiarla o incluso sustituirla por otra organización. Unas diferencias que al igual que dichas organizaciones responde a unos intereses de clase pero también a sus distintas fracciones. Independientemente de las luchas internas de las clases dominantes y aunque las aprovechemos en determinadas circunstancias, nuestra lucha contra el imperialismo es inexcusable, y ésta es una de las grandes diferencias entre las organizaciones obreras y las burguesas.

Entiendo que si aspiramos a convencer, debemos ser honestos y claros con lo que somos y hacia dónde vamos. Por el contrario, ni convenceremos ni aspiraremos a nada más que a llevar a determinados personajes de parlamento en parlamento y de plató en plató en medio de este esperpéntico espectáculo que nos pide sonrisas e ilusión cada cuatro años.

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