Qui actua com un feixista…

Tindre consciència de classe i organitzar-se d’acord amb ella no resulta gens fàcil. Anar en contra d’un sistema sense oponent des de la caiguda de la Unió Soviètica suposa tindre enfront a l’enemic més important, al més poderós.

La decisió d’organitzar-se en un partit i/o un sindicat obrer t’assegura ser assenyalat, ridiculitzat, menyspreat i perseguit. Per contra, formar part d’un partit del sistema redueix el maldecap a les lluites per la gestió de les institucions burgeses i/o per quatre poltrones i compra-vendes, a pesar de les formes altisonants i aparentment contraries entre les distintes opcions sistèmiques.

Si bé el sistema ofereix una varietat de partits o plataformes, a l’hora de la veritat podem comprovar on es situen: sempre en defensa dels interessos de classe del capital front als de la classe treballadora.

A pesar dels discursos ‘esquerrans’ o d’unes sigles obreres històriques, coneixem de sobra les trajectòries de cadascú: reformes laborals, privatitzacions, concordats amb l’Església, retallades de drets bàsics, ETT’s, reconversions, venda de sobirania, repressió, creació de bandes armades i participació en guerres imperialistes. En definitiva, atacs constants a la classe obrera contrarestats mínimament amb alguna reforma social ja demandada per amplies capes de la societat.

La pregunta que em faig és: com calla la militància d’aquests partits davant tot açò? De segur que tenen molt a vore els mass media que estan darrere del partit. De la mateixa manera entenc que també ho tenen altres en que milions de persones preferisquen votar a corruptes. Però hi ha una diferència important entre votar cada quatre anys l’opció que més t’agrade i ser militant d’una organització ja que mentre formes part d’aquesta eres responsable d’ella. Per això em cansen els arguments de gent que s’eximeix de les seues responsabilitats mentre les carrega als votants d’altres, la qual cosa només correspon a les lluites viscerals entre hooligans de diferents equips.

Sincerament, si el meu partit atacara els meus interessos de classe, romandria en ell el temps que tardara en tramitar-se la meua baixa.

todo okultoI és ací on està el quid de la qüestió: on es situa cadascú en la lluita de classes. Per això quan es produeix un conflicte laboral, només es posicionen amb el treballador quan els afecta personalment o quan es pot atacar a l’adversari polític. Però mai per consciència de classe.

El pitjor de tot és que quan es destapen els arguments oportunistes apareixen els insults i les desqualificacions personals cap als treballadors. Un comportament purament feixista que no hem de tolerar de cap manera. Ni ací ni enlloc. Llavors deurem tindre clara una regla d’or: qui actua com un feixista és un feixista.

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Yo, con los educadores y las educadoras.

(traducido automàticamente)

Los educadores y las educadoras de Educación Especial e Infantil irán a la huelga los días 31 de mayo y 9 de junio, después de un año de reivindicaciones y movilizaciones que han sido ignoradas por la Conselleria d’Educació, y que me atrevería a decir , desconocidas por gran parte de la comunidad educativa y totalmente desapercibidas para el resto de trabajadores/as de otros sectores. Es por eso que me gustaría reflexionar en torno a los motivos de la huelga y las posibilidades de éxito.

Entre los motivos de la huelga encontramos que Conselleria incumple el Decreto 175/2006, de 24 de noviembre, excediendo la jornada de manera estructural y continuada; no respetando las pausas diarias y exigiendo la permanencia y disponibilidad durante estas; y no garantizando el tiempo de coordinación con el equipo interdisciplinario, ignorando así los requerimientos de Inspección de trabajo.

Uno de los motivos más graves es la posible existencia de una cesión encubierta de educadores/as a las empresas privadas que se ocupan del servicio de comedor, tarea que según una sentencia judicial del pasado octubre, no es función de los educadores.

Desgraciadamente estamos ante un caso en el que un gobierno progresista muestra una voluntad nula de negociación, actuando en contra de los intereses de los trabajadores y trabajadoras y aumentando la precariedad en los servicios públicos y por lo tanto, perjudicando la atención al alumnado. Es decir, un gobierno que muestra un carácter reaccionario a pesar de las esperanzas de cambio depositadas en él hace dos años. De continuar por este camino, no quiero ni pensar dónde irá a parar tanta frustración en las próximas elecciones. Las palabras, los eslóganes y los discursos del “cambio” no cesan, pero la realidad es tozuda y los educadores están siendo despreciados por la administración.

Como trabajador no puedo mantenerme ajeno a una injusticia con otros trabajadores, y más cuando son mis compañeros y compañeras que tanto aportan a la enseñanza pública y a mí mismo a pesar del poco reconocimiento que tienen. Es por eso que quiero hacer las siguientes aportaciones:

1. Objetivo de la huelga y responsables.
El objetivo no es otro que forzar que Conselleria negocie y cambie su forma de actuar después de haber ignorado y despreciado a los trabajadores, lo que les ha conducido a la huelga, de la que solo es responsable quien la ha provocado. No olvidemos que la huelga es el último recurso de la clase obrera cuando no le dejan otra opción, pues ir a la huelga no es fácil y menos en un contexto de crisis sistémica como la actual. Nadie va a la huelga por placer.

2. Contexto. Dificultades y esperanzas.
Decía el sociólogo José Daniel Lacalle recientemente en «Conflictividad y crisis: España 2008-2013» que en España había un claro aumento de la conflictividad laboral y de luchas, pero desligadas y aisladas unas de otras, lo cual merma la unidad de clase necesaria para contrarrestar los constantes ataques. Las palabras de Lacalle son visibles en los centros de educación, donde los trabajadores de un cuerpo desconocen los problemas y las reivindicaciones del otro a pesar de compartir aula. No quiero ni imaginar el conocimiento de la problemática que tendrán los padres y las madres de los alumnos.

Que nadie se equivoque, estamos ante el problema endémico de la clase obrera: la falta de conciencia y de unidad. Por poner un ejemplo: mientras nos miramos el ombligo y discutimos en las redes sociales por las migajas que caen, pocos se ocupan de organizarse para recuperar los miles de puestos de trabajo públicos que se han perdido durante los últimos años. Hasta que no lleguemos a la conclusión de que los problemas de los educadores son también los de los maestros y de los alumnos, no tendremos nada que hacer, al igual que con cualquier trabajador/a de otro sector.

Es en este contexto de camino a la miseria y aislamiento donde nos encontramos, no queda otra opción que empezar a tejer las distintas luchas si no queremos terminar en el fondo de una sociedad víctima de un sistema económico criminal. Un sistema que nos dice a través de sus medios de manipulación de masas que la lucha organizada política y sindical, las movilizaciones y las huelgas no sirven para nada. Por ello es necesario recordar que todos los derechos y libertades que ahora tenemos (en peligro) no se han conseguido de otra manera. De la misma manera, también considero oportuno recordar casos de victorias en la actualidad como la reciente huelga de trabajadores del aeropuerto de Ibiza o la sola convocatoria de huelga de trabajadoras manipulado y envasado de cítricos en Valencia. Pequeñas victorias que sirven de esperanza.

3. Qué hacer.
Una huelga no consiste en hacer una convocatoria, dejar el puesto de trabajo e irse a casa, sino en desarrollar un trabajo que gane fuerza y aumente la presión sobre los responsables hasta que accedan a las justas exigencias obreras. Explicar los motivos y las nefastas repercusiones para el alumnado y para toda la comunidad educativa, tratar de encontrar los vínculos con los problemas de otros sectores hasta que la correlación de fuerzas sea suficiente para ganar la partida. Sin olvidar, que la lucha no acabará aquí, pues es el único camino hacia la sociedad que necesitamos.

Todo mi apoyo. Ni un paso atrás!

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La normalización del fascismo y los discípulos de Pío Moa

La normalización del fascismo y los discípulos de Pío Moa

Dicen que la historia la escriben los vencedores pero lo cierto es que de vez en cuando les toca reescribirla sin serlo. Este es el caso de la versión instalada en muchos cerebros a base de películas de Hollywood que muestran a los estadounidenses como los vencedores mientras ocultan la aplastante victoria soviética sobre los nazis en la II Guerra Mundial. Prueba de ello es la conocida encuesta sobre quién ganó esta guerra.

Reescribir la historia o mejor dicho, tergiversarla, es lo mejor que saben hacer las clases dominantes cuando les horroriza un hecho histórico con tal de que no se vuelva a repetir. Para ello son necesarios muchos documentales, películas, libros e ingentes recursos económicos para pagar a tanto mercenario.

En el actual contexto, producto de una correlación de fuerzas concreta, están normalizando el fascismo tras haberlo banalizado en medio de una crisis sistémica que hace estragos en la clase obrera mientras lo poco que quedaba de izquierda se inmola. Esto es, están preparando el terreno por lo que pueda venir pues el capital sabe que no hay salida a la dolorosa situación de la clase trabajadora en su sistema.

No obstante, no podemos olvidar que a pesar de la campaña de los medios por normalizar el fascismo, ya vivíamos en un Estado en el que la Fundación Francisco Franco eslegal y además recibe dinero público. Fundación que ha estado a punto de ser nombrada “fallero de honor” por una comisión fallera recientemente. ¿Se imaginan la Fundación Adolf Hitler en Alemania? ¿O una calle dedicada a Heinrich Himmler en Berlín? ¿Y un mausoleo fascista en Italia donde esté enterrado Benito Mussolini?

A pesar de que la RFA estuviese plagada de altos cargos nazis, la victoria soviética y su influencia hizo impensable cualquier tipo de homenaje o culto al nazismo en público hasta en el otro lado del muro. Puede que esa sea la diferencia, pues aquí fue el fascismo quien venció la guerra e instaló su régimen fascista durante cuatro décadas, sin olvidar que el partido del gobierno actual fue fundado por un ministro franquista. Por ello, no podemos ignorar la huella que dejó el fascismo en esos cuarenta años ni mucho menos que el poder de la actual democracia burguesa sigue en manos de los mismos que lo tenían durante la dictadura. Pero esto no nos debe llevar a caer en el error de menospreciar la lucha por la democracia y los derechos y libertades que tanto costaron, y menos con la correlación de fuerzas actual, bastante más desfavorable que aquella. Lo que no podemos hacer es ignorar la naturaleza del Estado ni la diferencia entre poder y gobierno.

Por todo esto, no es raro ver ejercicios lamentables de manipulación de la historia como el que hace unas semanas publicó el semanario Crónica sobre un pucherazo en las elecciones del 36 llegando a plagiar de paso al mismísimo intelectual comunista Josep Renau. Tampoco podemos extrañarnos de que estos mismos medios de manipulación de masas se muestren del lado de una nazi que recibió una paliza por ser la organizadora de cacerías contra homosexuales, migrantes o rojos, o que se solidaricen con un jugador fascista y criminalicen a la digna y ejemplar afición Rayo Vallecano que ha impedido su fichaje. Mucho menos de que alguien como Manuela Carmena asegure que esto debería decidirlo la justicia después de hacer homenajes a los nazis húngaros o mostrar apoyo al golpista Leopoldo López.

No debemos ignorar que cuando la clase dominante trata de tergiversar la realidad o reescribir la historia suele recurrir a personajes otrora contrarios o enemigos para conseguir mayor credibilidad. ¿Qué sería de un documental anticomunista sin un antiguo militante que acepta en primera persona el relato de la contrarrevolución?

A pesar de que nos habíamos tomado a risa lo de Pío Moa y por difícil que parezca, hay gente que se lo cree. Así que imagínense cuando un dirigente de la izquierda actual despotrica contra la URSS o menosprecia la lucha antifranquista y a su propio partido.

Si ignoramos la correlación de fuerzas y que vivimos en un Estado burgués es normal que nos resulte extraño todo esto. Por eso no podemos contribuir con ambigüedades ni a la banalización del fascismo ni a su normalización reescribiendo la historia como auténticos discípulos de Pío Moa.

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Les sigue doliendo, Comandante

Les sigue doliendo, Comandante

Han pasado cinco días y los mass media continúan tratando de desprestigiar a Fidel, a la revolución, al socialismo y al comunismo. No dan tregua. Aprovechan hasta los programas de la prensa rosa para hacerlo. Es lo que tiene ser los perros que suelta el amo cuando alguien se sale del redil. Es lo que tiene ser todo lo contrario a quien se mantiene fiel a sus principios y da una de las mayores lecciones de dignidad de la historia.

El pueblo cubano, con sus aciertos y errores –que no luces y sombras- lleva más de medio siglo plantándole cara al capitalismo y al imperialismo con una gran demostración de solidaridad internacionalista. Así que pocos están en condiciones de darles lecciones a pesar de los ambiguos mensajes de algunos, que un día apoyan a la revolución y a la mañana siguiente dicen esperar cambios y democratización. Es lo que tiene que el amo te dé la tarea de captar el descontento (venga de donde venga) y a su vez liquidar a la izquierda.

Pero la realidad es la que es y esta vez los voceros del capital lo están teniendo verdaderamente difícil.Todos suenan al unísono pero desafinando y quedando retratados. Y si no escuchen el ridículo de Herrera entrevistando a Norverto Fuertes.

La pregunta que deberíamos hacernos es por qué ladran de esta manera por un país tan pequeño y lejano. La respuesta es muy sencilla: porque Cuba sí ha construido una alternativa al capitalismo y porque el comunismo sigue siendo su peor pesadilla a pesar de que la izquierda esté prácticamente desaparecida en nuestro país. El capital sabe que en una crisis sistémica como la actual, la batalla ideológica cobra especial importancia. De ahí la necesidad de saber defender la Revolución cubana así como a todas las experiencias y luchas revolucionarias de la historia de manera honesta, clara y sin demagogias. Un buen ejemplo es la iniciativa de la Comisión del Centenario de la Revolución Socialista de Octubre.

¿Por qué? -porque les sigue doliendo, Comandante.

¡Hasta la victoria, siempre!

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El sastre de Ulm, Lucio Magri, la disolución del PCI y las extrañas coincidencias.

 

El sastre de Ulm (Bertolt Brecht)

-¡Obispo, puedo volar!
-le dijo el sastre al obispo-.
¡Fíjate, voy a probar!
-Y con algo como alas
el sastre subió al lugar
más alto de la catedral.
Pero el obispo no quiso mirar-. 

-Como el hombre no es un ave,
eso es pura falsedad
-dijo el obispo del sastre-.
Nadie volará jamás. 

-El sastre ha muerto –la gente
al obispo fue a informar-.
Fue una locura. Sus alas
se tenían que desarmar.
Y ahora yace destrozado
sobre la plaza de la catedral. 

-¡Que repiquen las campanas!
Era pura falsedad.
¡Como el hombre no es un ave
-dijo el obispo a la gente-,
nunca el hombre volará!

 

El sastre de Ulm, Lucio Magri, la disolución del PCI y las extrañas coincidencias.

Lucio Magri, una de las figuras más importantes del comunismo italiano, tomó el título de esta parábola de Bertolt Brecht para su libro en el cual repasa gran parte de la historia del Partido Comunista Italiano, desaparecido hace 25 años. Una obra que acaba con un capítulo sobre el fin del PCI y que el autor inicia transmitiendo su <<pésimo estado de ánimo>> por el fallecimiento de su compañera Mara, a quien precisamente prometió terminar su libro.

El sastre de Ulm me ha resultado un libro muy interesante, especialmente por algunas similitudes con lo que está pasando en la izquierda española. De hecho, el prólogo fue lo único que no me gustó, aunque ha acabado ayudándome a comprender cómo está actuando el entramado liquidacionista del cual forma parte su autor: Manuel Monereo.

A continuación voy a reproducir y/o comentar algunos fragmentos del capítulo “El fin del PCI”.

Sobre los inicios

 

Magri advierte que <<el inicio del giro no fue, como a su tiempo los de Togliatti y Berlinguer, expresado con decisiones concretas y arriesgadas de las cuales, paulatinamente, nacía una nueva estrategia, sino a través de una revisión ideológica.>> Posteriormente prosigue recordando algunas perlas de Occhetto en aquellos momentos como <<El PCI se siente hijo de la Revolución francesa y no, como se ha dicho siempre, heredero de la Revolución de Octubre>>. Pero lo más esclarecedor es algo que los liquidadores actuales tamibén afirman o insinúan: la negación de la lucha de clases, lo que según Occhetto perdía importancia <<porque las principales contradicciones  de nuestra época tienen que ver con el conjunto de la humanidad.>>

Sobre los tiempos, el contenido y el modo

Occhetto aprovechó la caída del muro de Berlín para proponer la disolución del PCI <<como parte de un gran avance democrático que legitimaba su historia y su función, y no como parte de una rendición general.>> La propuesta contemplaba el cambio de nombre y <<la apertura de un proceso constituyente de un partido de la izquierda con el que el PCI estaba dispuesto a confluir.>> Además, dicha propuesta se saltó los pasos orgánicos para evitar alargar los tiempos de tal manera que no pasase. De hecho, como señala Magri <<no había otra manera que poner al partido ante un hecho consumado e irreversible, aun a riesgo de liquidar a quien lo había propuesto.>>

Sobre las consecuencias

El autor hace un breve repaso a las escisiones y a la lucha por la “herencia” del PCI señalando la incapacidad de Rifondazione a la hora de refundar el partido, pues según Magri <<para hacer un partido, o mejor, para refundarlo –Togliatti lo sabía- se necesita organización, ideas claras, luchas duras pero poca demagogia; sobretodo un grupo dirigente capaz de hacer pedagogía y que fuera rico en ideas y en prestigio, solidario y unido por la experiencia.>>  Pero la “escisión” más grave para Magri fue que alrededor de 800.000 personas se alejasen de la política activa, ya que <<no es verdad que las clases subalternas permanecen vinculadas por naturaleza a la izquierda, sino que, por el contrario, si no las convence y orienta una organización, quien las orienta es la televisión. Un éxodo de tal magnitud y de estas clases es peor que la escisión, le abre paso a la demagogia populista.>>

Finalmente, concluye demoledoramente  que <<la debilidad de la izquierda de cada país y de cada escuela era ésta, un vacío que casi no se puede colmar. (…) Al desertar –el PCI- pagó el precio más alto al encontrarse enfrente, inesperado, el fenómeno Berlusconi (al igual que, en su tiempo,  el relativo retraso de Italia había producido, antes que nadie, el fascismo).>>

Algunas coincidencias dan que pensar, ¿verdad?

PD: El sastre de Ulm murió pero finalmente la humanidad consiguió volar.

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EL SASTRE DE ULM, EL VIEJO TOPO 2010. Recomiendo lectura.

El títere del “mal menor” o cómo elegir entre el original y la copia

El títere del “mal menor” o cómo elegir entre el original y la copia.

El pasado jueves me encontré a la mayoría de compañeros/as del trabajo preocupados por la victoria electoral de Donald Trump en los USA.

-¿Qué va a pasar ahora? – me preguntó un compañero.

-Que Estados Unidos continuará invadiendo y saqueando países y teniendo bases militares en sus países-sucursales como el nuestro.- Respondí.

Evidentemente, es preocupante que un discurso tan claramente xenófobo y fascista consiga un apoyo tan grande. No obstante, esto no quita que su contrincante, a pesar de no tener un discurso tan nítido, no sea de la misma calaña. De hecho, muchos desconocen o no quieren conocer su “llegamos, vimos y murió”, después de arrasar Libia. A veces me da la sensación de que nos encontramos en el mito de la caverna eligiendo continuamente al títere del “mal menor”. Un títere manejado por los mismos y que al final resulta ser una copia del “mal peor”.

Los medios de manipulación tratan de decantar la opinión pública a favor de un candidato determinado que cumpla con los intereses de clase de sus propietarios, como es lógico. Pero no nos engañemos, en este juego de “el mal menor” también necesitan un antagonista, ideológicamente insertado hasta la médula en el sistema pero con un discurso aparentemente fuera de él. Un antagonista (Trump) al cual los medios ofrecieron ‘gratuitamente’ un espacio de tiempo de TV valorado en 2.400 millones de dólares hasta mayo. Una inversión así no se hace por error ni por descuido, pues ambos candidatos son del sistema a pesar de que pertenezcan a una facción u otra de la clase dominante. Tampoco caigamos en la falacia de que gozan de minutos por la audiencia pues los medios son en esencia una inversión en ideología (y si no miren la deuda de PRISA y sus accionistas). El “todo atado y bien atado” no es exclusivo del Reino de España.

Realmente tenemos un problema cuando nadie se escandaliza cuando un dirigente político supuestamente progresista advierte de que en nuestro país no existe extrema derecha “porque estamos nosotros”. Esto es, no existe porque alguien cumple con su papel. En un periodo de crisis capitalista, cumpla o no la izquierda su papel, las organizaciones filofascistas aparecerán y no como los hongos. Aquí nada es casual. Un error en gran parte de la izquierda es pensar que con una izquierda con un discurso claro no aparecería una respuesta del capital. El capital prepara siempre el terreno político ante una amenaza, por muy lejana que parezca. Otra cosa es que la izquierda esté ausente y todo sea más fácil para el capital.

Es por todo esto necesario recordar que la “izquierda” aupada por los medios del capital ha centrado su discurso en la corrupción que durante décadas han ocultado esos mismos medios, como si la crisis tuviese su origen en los políticos corruptos y no en el propio sistema. Una “izquierda” que ha renunciado a la lucha de clases e incluso renegando de la propia existencia de las clases sociales. Una supuesta “izquierda” que ha abandonado el internacionalismo y ha apoyado golpes fascistas o guerras imperialistas y que luego acusa de fascistas a otros. Pienso que no es necesario recordar en profundidad las formas aparentemente obreras que adoptó el fascismo en los años 30.

La clase obrera, la principal perjudicada por la crisis y harta de ello no ve salida a su situación. Desconfía de la política, en parte por los mensajes antipolíticos y de la corrupción. No se moviliza porque “pensar que las cosas se cambian en la calle es un error”. Una clase obrera que ante discursos aparentemente diferentes entre izquierdas y derechas pero que son iguales en el fondo, acaba esperando salvapatrias. Alguien que venga y ponga “orden”.

Que nadie se escandalice cuando al final, tal y como se está demostrando, prefieren el original a la copia.

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El logro de Margaret Thatcher y la política actual

tonyblair-margaretEn una entrevista a Margaret Thatcher le preguntaron por su mayor logro. Su respuesta fue “Tony Blair y el nuevo laborismo”. Estoy seguro que si ahora mismo le preguntásemos a un gran accionista de una empresa del IBEX 35 la respuesta sería similar: haber convertido a su alternativa en una caricatura.

La cruda realidad es que han conseguido que no haya una alternativa visible a su sistema. Han reducido la oposición a su propio contenido, a una lucha de nombres eliminando la batalla ideológica. Tampoco olvidemos que las empresas del IBEX 35 y las multinacionales son también las propietarias de los mass media patrios y a su vez financiadores de algún que otro partido (unos con puertas giratorias y otros con horas de TV). A estas alturas casualidades pocas.

¿Qué oposición es aquella que no ataca al sistema capitalista, la OTAN, la monarquía o al concordato?  Una “oposición” que tampoco habla ya de nacionalizar la banca, las eléctricas y los sectores estratégicos, ni de cerrar las ETT, ni salir del euro, y que tiene un silencio cómplice ante los crímenes del imperialismo sobre los pueblos del mundo. Una oposición que reniega de la lucha de clases y que achaca los problemas a unos malos y corruptos gobernantes y no al sistema de explotación que lo genera todo. Ya saben a dónde conduce la antipolítica, la apatía y la falta de conciencia de clase unidas al paro y la precariedad en un momento de crisis sistémica. Sí, al fascismo. ¡Menuda oposición! ¿Qué alternativa es aquella que acaba diciendo prácticamente lo mismo que el discurso dominante (del enemigo de clase)? Es más, ¿cómo se atreven a decir que están creando hegemonía o que el miedo ha cambiado de bando? En mi pueblo a esto se le llama claudicar y vender la moto al mismo tiempo.

Lo peor de todo es que el sistema está barriendo del mapa y arrinconando a quienes sí plantean una alternativa mientras la clase obrera nos hundimos en la miseria. No ceder a los encantos del ciudadanismo y la nueva política te convierte en un sectario, ortodoxo y desfasado.

Debemos admitirlo: lo están consiguiendo pero no nos podemos permitir ser el Tony Blair de la Thatcher o dicho de otra manera, los nuevos títeres del capital.