El logro de Margaret Thatcher y la política actual

tonyblair-margaretEn una entrevista a Margaret Thatcher le preguntaron por su mayor logro. Su respuesta fue “Tony Blair y el nuevo laborismo”. Estoy seguro que si ahora mismo le preguntásemos a un gran accionista de una empresa del IBEX 35 la respuesta sería similar: haber convertido a su alternativa en una caricatura.

La cruda realidad es que han conseguido que no haya una alternativa visible a su sistema. Han reducido la oposición a su propio contenido, a una lucha de nombres eliminando la batalla ideológica. Tampoco olvidemos que las empresas del IBEX 35 y las multinacionales son también las propietarias de los mass media patrios y a su vez financiadores de algún que otro partido (unos con puertas giratorias y otros con horas de TV). A estas alturas casualidades pocas.

¿Qué oposición es aquella que no ataca al sistema capitalista, la OTAN, la monarquía o al concordato?  Una “oposición” que tampoco habla ya de nacionalizar la banca, las eléctricas y los sectores estratégicos, ni de cerrar las ETT, ni salir del euro, y que tiene un silencio cómplice ante los crímenes del imperialismo sobre los pueblos del mundo. Una oposición que reniega de la lucha de clases y que achaca los problemas a unos malos y corruptos gobernantes y no al sistema de explotación que lo genera todo. Ya saben a dónde conduce la antipolítica, la apatía y la falta de conciencia de clase unidas al paro y la precariedad en un momento de crisis sistémica. Sí, al fascismo. ¡Menuda oposición! ¿Qué alternativa es aquella que acaba diciendo prácticamente lo mismo que el discurso dominante (del enemigo de clase)? Es más, ¿cómo se atreven a decir que están creando hegemonía o que el miedo ha cambiado de bando? En mi pueblo a esto se le llama claudicar y vender la moto al mismo tiempo.

Lo peor de todo es que el sistema está barriendo del mapa y arrinconando a quienes sí plantean una alternativa mientras la clase obrera nos hundimos en la miseria. No ceder a los encantos del ciudadanismo y la nueva política te convierte en un sectario, ortodoxo y desfasado.

Debemos admitirlo: lo están consiguiendo pero no nos podemos permitir ser el Tony Blair de la Thatcher o dicho de otra manera, los nuevos títeres del capital.

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Culminació (els preocupa el seu cul)

“Em preocupa el meu cul,
senyores i senyors.
I us en demane excuses.
Però m’és molt penós.

Em preocupa el meu cul.
D’un temps ençà és negat.
Se m’ha tornat gandul.
Se’n diu alliberat.”

Culminació – Ovidi Montllor

 

Culminació (els preocupa el seu cul)

Aquesta era una de les lletres d’Ovidi que no compartia, especialment perquè la majoria dels alliberats que conec són uns treballadors que es deixen la pell i que saben que és una feina temporal que depèn de la voluntat de l’organització. No sé si és el temps o que a base de colps ens fa maurar, però ara comprenc millor aquest tema d’Ovidi.

Durant els anys de militància política he observat que entre la majoria de treballadors i treballadores que lluiten humilment pels nostres interessos de classe, sempre apareixen determinats personatges amb molta làbia que semblen estar a tots els llocs. De fet, a alguns els he vist en tot tipus de càrrec i institucions, sempre amb la retribució corresponent, clar. De què anaven a viure? També és un tret característic d’aquests elements comptar amb una vida laboral blanqueta com la coloma de la pau. Un paper ben net que mantindran en òptimes condicions segurament (si no ho evitem) fins el dia que es jubilen, doncs fora de la política no tenen lloc on caure morts.

No els culpe, no. Entenc que la vida és molt dura per als desposseïts i es tracta de pura supervivència. Per això es situen sempre prop de qui va a vèncer, i quan les coses estan igualades, s’amaguen a l’espera del seu moment. La seua retòrica i les seues estridències estan per damunt de tot a pesar de tindre un perfil molt baix de navalles i corrillos. Per a què acceptar la voluntat d’una agrupació o d’un òrgan democràtic del seu partit tenint un bec d’or? Com no va a guanyar un debat en la seua organització amb una línia política prèviament “anunciada en TV”? I si encara així les bases no li segueixen la corrent, poden acudir a la premsa burgesa per a menysprear als seus companys i companyes acusant-los d’antidemocràtics, de sectarisme, stalinisme, ortodòxia, de ser vells i no joves i fins i tot de carrillistes.
Però tranquils i tranquil·les, que ací no passa res. Si les condicions són adverses sempre poden crear altra coalició esperpèntica amb la qual saltar-se al propi partit. Fins i tot poden acabar com alguns precedents de becs d’or que d’un dia per a un altre deixaren de ser comunistes i ara són presidents, alcaldes i diputats de la “nova política”. I això que porten dècades i dècades per les cloaques en busca del silló en l’Olimp on ‘culminar’ la seua gran obra.

L’accés dels semidéus a l’Olimp és qüestió de la seua supervivència. Però  per a la nostra no serveixen. Han de caure. Perquè la veritat és que només els preocupa el seu cul.

Quanta raó tenies, Ovidi!

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Llamar a las cosas por su nombre

El otro día me preguntaba si a algún diputado se le ocurriría hablar de los trabajadores y las trabajadoras como clase. Más que nada porque cada vez resulta más difícil escucharlo a estas (y esas) alturas. De hecho, de tantas horas de debate sólo hubo una mención explícita a la “clase trabajadora” a pesar de ser la clase mayoritaria y la principal perjudicada por esta crisis sistémica.

Habrá quien dirá que no es necesario estar siempre diciendo “clase trabajadora” o “clase obrera” a modo de coletilla y que se trata de conseguir que los oyentes se sientan identificados. De ahí que de un tiempo a esta parte hayan aumentado los eufemismos y las metáforas para referirse a la clase obrera.

Personalmente soy partidario de enriquecer el lenguaje y no caer en repeticiones innecesarias que cansen al receptor, pero me pregunto por qué debemos renunciar a llamar las cosas por su nombre. ¿Acaso es más difícil que una trabajadora se identifique con “clase trabajadora” que con “sectores populares”? Entonces ¿por qué recurren inmensamente más a lo segundo? Entiendo que muchos se puedan identificar con eso de “los de abajo” y que se utilice en determinados contextos, pero vuelvo a preguntarme si realmente esta expresión ayuda a la toma de conciencia de clase o por el contrario, al mareo. ¿A bajo de qué? ¿Quiénes? ¿Dónde? Lo digo porque al final acaban refiriéndose a nosotros como “clase media-trabajadora” y nadie les pone en su sitio. También ayuda bastante al mareo cuando hablamos de “ciudadanos” y metemos en el mismo saco a los Borbones que al vecino del quinto. Ni qué decir cuando nos dirigimos a “la gente” (así, en abstracto) y encima añadimos “decente” como si esto fuese un conflicto entre decentes e indecentes. Sinceramente, estos términos son más propios del antiguo PGB (Partido de la Gente del Bar) que de representantes obreros en el parlamento burgués. Señores, esto es la lucha de clases, no un juego de trileros.

Resulta paradójico que quienes deberían realizar una tarea pedagógica para aumentar la conciencia de clase (cuando más falta hace), acaben renunciando a ejercer su papel. La excusa es que así no llega el mensaje, pero ¿Qué mensaje? Porque al final acaban hablando de corruptos, malos gobernantes o de las tonterías que se debaten en los platós de tv. ¿Son esos los principales problemas para la clase obrera? ¿Por qué no comenzamos a situar el discurso en los problemas reales de clase? ¿Por qué no somos vehementes con las ETT’s y exigimos su prohibición? ¿Por qué no hablamos de que el paro es un ejército de reserva de mano de obra? ¿O por qué no explicamos que las pensiones y las prestaciones son fruto de nuestro trabajo? Y sobre todo, ¿Por qué no muestran orgullosos nuestros dirigentes que toda la riqueza es producto del trabajo? ¿No hay explotados ni explotadores? ¿No podemos hablar de qué es la plusvalía? Si hablásemos tan claro sería bastante más fácil la toma de conciencia de clase, especialmente, si los dirigentes mostrasen mínimamente un poco de orgullo de representar a la clase que crea la riqueza. Solamente hacen falta unos segundos y un poco de voluntad política.

Muchos de nuestros abuelos no sabían leer pero sabían quiénes eran. En cambio ahora, a pesar de tantos estudios, muchos se piensan ser “clase media”, de abajo o de al lado de no sé qué. Claro que antaño las organizaciones obreras se dedicaban a decir las cosas como eran, de forma clara y sencilla (sin florituras ni neolenguas postmodernas). Ahora todo es siempre muy complejo y “no me posiciono”. Por eso es inútil seguir buscando la equidistancia y contribuyendo al mareo. Las cosas como son.

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Els déus i la “cultura de l’esforç” vs els referents i la lluita

ELS DÉUS I LA CULTURA DE L’ESFORÇ VS ELS REFERENTS I LA LLUITA

Diuen que durant l’adolescència és el moment en el qual busquem més referents o models de conducta. No obstant, des dels mitjans de comunicació tracten de mostrar-nos constantment al llarg de la nostra vida els que consideren adequats. Tenen ídols tant per als més menuts com per als més majors de la casa. Es tracta d’esportistes d’elit, cantants, empresaris, polítics, periodistes, aristòcrates, presentadors, actors i actrius, i fins i tot persones que viuen de vendre les seues intimitats. Són els models d’èxit, els guanyadors d’aquesta societat. Els que han aconseguit arribar a ser “algú” en esta vida. És per això que des dels mass media tracten de mostrar-nos cada progressió fins al punt d’aconseguir que molts treballadors s’alegren dels beneficis d’Amancio Ortega explotant xiquets/es o dels de Belén Esteban amb la venda d’una entrevista. Tanmateix, l’explicació d’aquesta falla resideix en l’esforç que han fet aquestes persones per arribar on estan. De fet, l’empresari valencià d’èxit que ens animava a treballar com a xinesos també és un dels fomentadors de la “cultura del esfuerzo”. Sembla ser que no ens esforcem suficientment, que som incapaços d’obtenir el somni americà, que tenim el que ens mereixem. Quedar sense medalla a les Olimpíades és un fracàs. És a dir, tot el contrari a una societat sana que pràctica l’esport de base i popular. Encara que he posat l’exemple de les olimpíades, podem aplicar-ho a qualsevol tipus de disciplina o esfera de la nostra vida. Una societat que seu al sofà veient la TV i es conforma en ser fans o hooligans dels semidéus d’aquesta societat.

Enmig d’aquesta sobredosi d’individualismes i deïtats, apareix a la TV una notícia sobre l’aniversari de Fidel Castro, que al contrari que els anteriorment esmentats, sempre ha estat mostrat com un dels principals malvats d’aquesta pel·lícula. A pesar de portar al damunt el pes del desprestigi constant dels mass media, Fidel segueix sent un símbol no sols a Cuba, sinó per tot arreu, especialment al Tercer món. Però en el nostre cas, que no tenim cap déu, quan parlem de Fidel parlem de tota una generació de lluitadors anònims que a pesar dels errors i encerts, han demostrat dignitat, valentia, conseqüència i compromís amb els pàries d’aquesta terra. Eixos i eixes que han lluitat, lluiten i lluitaran fins al final dels seus dies en l’anonimat, sense auto-bombo, sense posar per a les fotos. Eixos que han patit la repressió, que han segut marginats, oblidats i que encara així, no han cedit ni un pas enrere. Eixes persones que sí s’han esforçat currant a la fàbrica o al camp de sol a sol i que en acabar han dedicat hores i hores a millorar el món. I jo tinc la sort d’haver-ne conegut uns quants des que vaig començar la meua militància sent un adolescent. Eixos treballadors i treballadores que sí canvien la historia. Els meus referents.

Feliz aniversario, Comandante.

fidel

La izquierda bufona

En un momento en el cual gran parte de la izquierda niega la lucha de clases, quienes nos oponemos a tal hecatombe solemos recurrir a las palabras del magnate Warren Buffet cuando afirmó que “la lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando”. Tengo la sensación de estar ante un sketch superrealista cuando veo a quienes han tratado de vender el fin de la historia o la inexistencia de la lucha de clases sociales reconociéndolo su mentira con sorna. Desgraciadamente no es para reirse, pues hacen estas afirmaciones porque no tienen nada serio enfrente.

gilaPor su parte los medios de comunicación (los grandes creadores de pensamiento y manipulación de masas) continúan con su “nueva era”. Como bien me dijo un gran amigo hace un par de años, el sistema ha adoptado un modelo político a lo Inditex: oferta distintos tipos de tienda y estilos para llegar al máximo número de consumidores aunque todo pertenezca al mismo explotador. Si ya no sirven los dos partidos “tradicionales” para abarcar a la inmensa mayoría de los votantes pues se añaden dos o tres más y sanseacabó. Ante las penurias que pasa la clase obrera, la principal función de los mass media es evitar que el sistema capitalista quede al descubierto como causa y a su vez ofrecer esperanza de que votando la cosa cambiará sin organizarse. De ahí que desde hace unos años han ido destapando muchos casos de corrupción (que antes ocultaban) en los que siempre nos muestran al corrupto pero no al corruptor. También desde entonces las tertulias políticas han ocupado más y más tiempo en las parrillas televisivas, incluso en prime time. Tal y como afirmé en una reflexión hace meses, el capital está soltando lastre.

¿Qué ha hecho la izquierda ante estos movimientos? -regalar la lucha por la hegemonía, renunciar a la lucha de clases, autodestruirse y venderlo como una victoria. En vez de denunciar y desmontar el nuevo círculo mediático de payasadas diarias que lavan la cara al sistema, se participa en él como si no hubiese tareas más urgentes. Además los líderes no participan en él para aprovechar 30 segundos para animar a luchar y organizarse. No, porque no les hace falta. ¡Sonrían, porque estamos en el circo! Tertulianos, expertos, analistas y algunos dirigentes que no dirigen absolutamente nada debatiendo sobre quién ha ganado y quién ha perdido las elecciones. La respuesta era muy sencilla: los mismos de siempre en ambos casos.

El discurso dominante es más dominante hoy que hace una década, con lo difícil que era superarlo. La imperceptible fascistización de la sociedad sigue su avance mientras nos dedicamos a hablar del tiempo que hace o de que el miedo cambia de bando o de banco, ya no sé. Sinceramente, pienso que hemos perdido una oportunidad de volver a disputar la lucha por la hegemonía. Pero que nadie se confunda y caiga en el error infantil del “ahora o nunca”. La vida sigue.

Lamentablemente el sistema está saliendo reforzado a pesar de que aumente el grado de explotación y esto se debe en gran medida a la autoflagelación de la izquierda. Una izquierda capaz de negarse a sí misma, de asumir el pensamiento del contrario, de camuflarse, de no hablar claro ni de lo que debería. Una izquierda que como José Antonio ahora es “ni de izquierdas ni de derechas”; que en vez líderes tiene mesías y que busca fans y hooligans en vez de militantes; que se presenta como lo nuevo frente a lo viejo y reniega de quienes regaron con sangre este país por luchar por una vida más justa. Una izquierda que dice simplificar el lenguaje para que el resto podamos entender a semejantes iluminados; hablar en el “idioma de la gente de a pie” mientras lo que realmente dice es lo mismo que el “cuñado” pero con un lenguaje académico o que simplemente se dedica a dar discursos pedantes que no dicen nada. Una izquierda que practica la equidistancia ante las injusticias y que calla ante los crímenes de la OTAN. Una izquierda que calla ante los abusos laborales; que habla de ciudadanos y no de trabajadores/as; que asume que nuestros males vienen por unos malos y corruptos gobiernos y no por un sistema económico, social y cultural que nos explota y aplasta. Una izquierda que frente a todo ello nos ofrecen una solución electoral sin movilización ni organización, llegando incluso a afirmar que con ellas no se ha conseguido nunca nada.

Esta es la izquierda que niega la lucha de clases: la izquierda bufona. Lástima que no me haga ninguna gracia. Será que no me gustan las payasadas.

Contra el desánimo

Contra el desánimo

Llevo bastante tiempo observando un gran desánimo y cansancio entre los y las camaradas que conozco. Sin ir más lejos, yo también he pasado más de un día de flaqueza.

Habrá quien no querrá ver que la situación es cada vez peor para la clase obrera en general y para el movimiento comunista en particular. Hay incluso quienes nos pedís que sonriamos ante una hipotética victoria electoral. “El miedo ha cambiado de bando” nos decís mientras aseguráis que estáis creando hegemonía con vuestro discurso “atrapalotodo”-. Me gustaría saber qué hegemonía se crea cuando se acepta el programa, el discurso y hasta el lenguaje del enemigo. En vez de crear hegemonía aceptáis la ajena y lo vendéis como todo lo contrario. Para más inri reducís todo a una lucha política olvidando la lucha económica e ideológica. Sinceramente, nunca había visto a nadie renunciar a tanto antes de gobernar.

Aun así, aparecéis como estrellas del pop internacional por la televisión y sois incapaces de animar a las masas a organizarse y a movilizarse, lo cual indica que buscáis fans en vez de militantes, y por tanto, no cambiar nada. Además, es en esos platós donde acabáis asumiendo que las penurias del pueblo ocurren por unos malos gobiernos o por la corrupción y no tenéis la valentía de condenar el sistema que lo genera. Por muchas elecciones que ganéis, esto no es ni mucho menos una victoria, a no ser que sea una aspiración personal.

Sabéis que sin organizaciones obreras fuertes, unidas y movilizadas no cambiará nada por muchas diputados que obtengáis. Así que disculpadme, pero no tengo ganas de sonreír porque me pongo en la piel de familiares y amigos que llevan más de 5 años en paro y solo conseguís que me entre una tremenda mala hostia.

Mientras os divertís de bolo en bolo en esta inmensa gira por todo lo alto, otros seguiremos construyendo organización para tener la fuerza suficientemente capaz de transformar la realidad. Esa lucha humilde y dura es la única manera de volver a sonreír, porque la alegría también se debe construir. Porque la necesitamos pero no podemos engañarnos ni a nosotros mismos ni a la clase trabajadora. Porque sabemos que la lucha organizada es la única manera de cambiar la historia, aunque  puede que muchos no lleguemos ni a verlo. De ahí la idiotez de lemas como “ahora o nunca”. Porque tardará, pero llegará el día en que acabemos con la explotación del hombre por el hombre. Y ya de paso, con los vendedores de humo.

Mucho ánimo a todas y todos los camaradas. Ni un paso atrás.

p_30_07_2011

 

Summer 78

Summer 78

Hui m’he despertat amb una sensació similar a la de Christiane Kerner en eixir del coma en Goodbye Lenin. Tinc la sensació que res ha canviat però, en realitat note que alguna cosa ha passat sense adonar-me’n.

Em sembla que durant els meus mesos d’absència els actors han canviat el seu paper. Jo, que no veig eixos programes de telepredicadors i que necessite un partit obrer en lluita pels seus interessos de classe, em trobe sobrepassat per la realitat. Sí, sé que tot passa molt ràpid en esta vida, però ara algú ha xafat ben fort l’accelerador. El problema és que no sé cap a on és dirigeix qui porta el volant. No vull dir amb açò que em senta com un espectador, sinó que la majoria dels nostres dirigents, que ens parlen des de les talaies com si no visquérem en la nostra pròpia carn els problemes, porten unes quantes dècades prenent-nos per inútils.

Fa més de dos dècades ens clavaren en la surrealista doble-militància. Encara estic esperant que algú m’explique la diferència real entre un moviment social i polític amb un partit. Vinga! I per si fora poc, per a dirigir-me al poble he de passar per dos partits, un engendro de frikis i una coalició.

Sembla que a alguns els han entrat les preses i ens venen amb lemes com “ahora o nunca” com si el món s’acabara demà. Clar que hi ha emergència social, si no no estaríem ací! El que hem de fer es combatre-la sent conscients que és una lluita llarga i dura, i no vendre’ns com a solució màgica sense tindre unes bases sòlides per a lluitar i vèncer. En el meu poble anomenem aquesta manera d’actuar com “vendre fum”.  Llavors, dubte molt que les confluències tant ràpides siguen una solució, com tampoc tinc cap esperança en els programes, doncs ja sabem que el paper és molt sofrit.Què esperem transformar sense unes organitzacions polítiques i sindicals insertades en la societat, especialment en el teixit productiu?

Em pregunte si tenim tant en comú amb qui no es posiciona contra l’OTAN, la monarquia, les reformes laborals, les ETT, els acords amb el Vaticà o no està per la nacionalització dels sectors estratègics o de la banca? Dic jo, que per a això ja estava el PSOE, no? Precisament, molts dels qui ens criticaven pels pactes amb el PSOE són els qui ara parlen de la mateixa manera que aquest. A mi, sincerament, més igual pactar amb Vicent que amb Joan doncs la nostra vara de mesurar deuria ser guanyar terreny per a la nostra classe. I que ho faça en la pràctica i no fiant-nos del que pose al paper. O no hem escarmentat?

Tampoc m’importen les sigles com volen fer creure alguns. Ens diuen patriotes de sigles a qui portem un nom distint a cada procés electoral. Ací estem tractant de reactivar la lluita per part de la nostra classe en vegada de traure debats estèrils de sigles. Resulta que si ens dirigim com a partit a la societat i parlem de tu a tu amb la resta de forces polítiques som sectaris mentre que els qui han estat a l’altura de les circumstàncies són els tele-dirigents que s’han dedicat mitja vida a estar de càrrec en càrrec, muntant xiringuitos, adoptant llenguatges i programes allunyats de la realitat, pactant entre cúpules i organitzant consultes amanyades. És a dir, tot menys organitzar a la seua classe.

Espere que aquesta letargia de trenta anys no ens impedisca diferenciar entre si la nostra classe ha guanyat o ha perdut al final d’aquest espectacle.

A Christiane li arrabataren el seu món durant el coma. No m’agradaria que hui, en obrir els ulls, no trobàrem al Partit.

goodbye-lenin