La normalización del fascismo y los discípulos de Pío Moa

La normalización del fascismo y los discípulos de Pío Moa

Dicen que la historia la escriben los vencedores pero lo cierto es que de vez en cuando les toca reescribirla sin serlo. Este es el caso de la versión instalada en muchos cerebros a base de películas de Hollywood que muestran a los estadounidenses como los vencedores mientras ocultan la aplastante victoria soviética sobre los nazis en la II Guerra Mundial. Prueba de ello es la conocida encuesta sobre quién ganó esta guerra.

Reescribir la historia o mejor dicho, tergiversarla, es lo mejor que saben hacer las clases dominantes cuando les horroriza un hecho histórico con tal de que no se vuelva a repetir. Para ello son necesarios muchos documentales, películas, libros e ingentes recursos económicos para pagar a tanto mercenario.

En el actual contexto, producto de una correlación de fuerzas concreta, están normalizando el fascismo tras haberlo banalizado en medio de una crisis sistémica que hace estragos en la clase obrera mientras lo poco que quedaba de izquierda se inmola. Esto es, están preparando el terreno por lo que pueda venir pues el capital sabe que no hay salida a la dolorosa situación de la clase trabajadora en su sistema.

No obstante, no podemos olvidar que a pesar de la campaña de los medios por normalizar el fascismo, ya vivíamos en un Estado en el que la Fundación Francisco Franco eslegal y además recibe dinero público. Fundación que ha estado a punto de ser nombrada “fallero de honor” por una comisión fallera recientemente. ¿Se imaginan la Fundación Adolf Hitler en Alemania? ¿O una calle dedicada a Heinrich Himmler en Berlín? ¿Y un mausoleo fascista en Italia donde esté enterrado Benito Mussolini?

A pesar de que la RFA estuviese plagada de altos cargos nazis, la victoria soviética y su influencia hizo impensable cualquier tipo de homenaje o culto al nazismo en público hasta en el otro lado del muro. Puede que esa sea la diferencia, pues aquí fue el fascismo quien venció la guerra e instaló su régimen fascista durante cuatro décadas, sin olvidar que el partido del gobierno actual fue fundado por un ministro franquista. Por ello, no podemos ignorar la huella que dejó el fascismo en esos cuarenta años ni mucho menos que el poder de la actual democracia burguesa sigue en manos de los mismos que lo tenían durante la dictadura. Pero esto no nos debe llevar a caer en el error de menospreciar la lucha por la democracia y los derechos y libertades que tanto costaron, y menos con la correlación de fuerzas actual, bastante más desfavorable que aquella. Lo que no podemos hacer es ignorar la naturaleza del Estado ni la diferencia entre poder y gobierno.

Por todo esto, no es raro ver ejercicios lamentables de manipulación de la historia como el que hace unas semanas publicó el semanario Crónica sobre un pucherazo en las elecciones del 36 llegando a plagiar de paso al mismísimo intelectual comunista Josep Renau. Tampoco podemos extrañarnos de que estos mismos medios de manipulación de masas se muestren del lado de una nazi que recibió una paliza por ser la organizadora de cacerías contra homosexuales, migrantes o rojos, o que se solidaricen con un jugador fascista y criminalicen a la digna y ejemplar afición Rayo Vallecano que ha impedido su fichaje. Mucho menos de que alguien como Manuela Carmena asegure que esto debería decidirlo la justicia después de hacer homenajes a los nazis húngaros o mostrar apoyo al golpista Leopoldo López.

No debemos ignorar que cuando la clase dominante trata de tergiversar la realidad o reescribir la historia suele recurrir a personajes otrora contrarios o enemigos para conseguir mayor credibilidad. ¿Qué sería de un documental anticomunista sin un antiguo militante que acepta en primera persona el relato de la contrarrevolución?

A pesar de que nos habíamos tomado a risa lo de Pío Moa y por difícil que parezca, hay gente que se lo cree. Así que imagínense cuando un dirigente de la izquierda actual despotrica contra la URSS o menosprecia la lucha antifranquista y a su propio partido.

Si ignoramos la correlación de fuerzas y que vivimos en un Estado burgués es normal que nos resulte extraño todo esto. Por eso no podemos contribuir con ambigüedades ni a la banalización del fascismo ni a su normalización reescribiendo la historia como auténticos discípulos de Pío Moa.

kalve

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Les sigue doliendo, Comandante

Les sigue doliendo, Comandante

Han pasado cinco días y los mass media continúan tratando de desprestigiar a Fidel, a la revolución, al socialismo y al comunismo. No dan tregua. Aprovechan hasta los programas de la prensa rosa para hacerlo. Es lo que tiene ser los perros que suelta el amo cuando alguien se sale del redil. Es lo que tiene ser todo lo contrario a quien se mantiene fiel a sus principios y da una de las mayores lecciones de dignidad de la historia.

El pueblo cubano, con sus aciertos y errores –que no luces y sombras- lleva más de medio siglo plantándole cara al capitalismo y al imperialismo con una gran demostración de solidaridad internacionalista. Así que pocos están en condiciones de darles lecciones a pesar de los ambiguos mensajes de algunos, que un día apoyan a la revolución y a la mañana siguiente dicen esperar cambios y democratización. Es lo que tiene que el amo te dé la tarea de captar el descontento (venga de donde venga) y a su vez liquidar a la izquierda.

Pero la realidad es la que es y esta vez los voceros del capital lo están teniendo verdaderamente difícil.Todos suenan al unísono pero desafinando y quedando retratados. Y si no escuchen el ridículo de Herrera entrevistando a Norverto Fuertes.

La pregunta que deberíamos hacernos es por qué ladran de esta manera por un país tan pequeño y lejano. La respuesta es muy sencilla: porque Cuba sí ha construido una alternativa al capitalismo y porque el comunismo sigue siendo su peor pesadilla a pesar de que la izquierda esté prácticamente desaparecida en nuestro país. El capital sabe que en una crisis sistémica como la actual, la batalla ideológica cobra especial importancia. De ahí la necesidad de saber defender la Revolución cubana así como a todas las experiencias y luchas revolucionarias de la historia de manera honesta, clara y sin demagogias. Un buen ejemplo es la iniciativa de la Comisión del Centenario de la Revolución Socialista de Octubre.

¿Por qué? -porque les sigue doliendo, Comandante.

¡Hasta la victoria, siempre!

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El miedo no ha cambiado de bando

El miedo no ha cambiado de bando

A poco de comenzar la campaña electoral, el presidente de la patronal ha dicho que “el trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX”. Unas declaraciones que indican claramente que no tiene ningún miedo a lo que pueda salir de las urnas. “Lo importante es que veo que ningún partido destrozaría la política económica actual” –dijo el pasado diciembre en una entrevista para El Mundo-. Recuerdo a este personaje decir que “ojalá convenciéramos a los indefinidos para bajar ciertos derechos y dárselos a los temporales”. Vaya, un burgués tratando de establecer divisiones entre la clase obrera para enfrentarla entre sí. Toda una novedad.

Es curioso como últimamente se recurre al siglo XIX o a “lo viejo” para desprestigiar. Los derechos, las libertades, las luchas y organizaciones obreras son cosas obsoletas y desfasadas. En cambio, lo más moderno es un sistema que no encuentra otra salida que dirigirnos hacia el siglo XIX (y en serio). Y es en ese viaje a sus recuerdos de infancia donde se encuentran con su peor pesadilla, la clase obrera organizada capaz de conquistar el poder y construir alternativas serias. De ahí que durante esta crisis económica vuelvan a ver comunistas por todas partes. ¡Que vienen los comunistas!

Decía Marx que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. En este caso la “caza de brujas” tiene pinta de parodia surrealista en la que los acusados de comunistas no se dan por aludidos. El problema es que las carcajadas se deberían acabar cuando algunos dirigentes son incapaces de entender que están convirtiendo el término “comunista” en un insulto. Pero ellos siguen sonrientes porque vamos a “ganar” unas elecciones. Sí, acertaste con lo de la farsa, querido Karl.

Durante una cacería, Franco le preguntó a Luis Miguel Dominguín cuál de los tres hermanos era el comunista y éste le respondió: “Los tres, mi general”. Aunque él no fuese comunista (ni de lejos), demostró gran valentía por su hermano Domingo, que sí lo era. En cambio, nuestros “hermanos” o “compañeros de viaje” son incapaces de defendernos de los ataques fasciosos, a pesar de tener libertad para hacerlo (de momento). Bien pensado, el problema ahora no debería ser la actitud de la socialdemocracia históricamente ante los fascismos (ni que nos sorprenda) sino la incapacidad de muchos dirigentes para ver lo que está pasando.

Si Niemöller volviese a escribir su famoso poema actualmente (en esta farsa) podría quedarle más o menos así: <<cuando los nazis vinieron a por los comunistas, ni ellos mismos se enteraron. Fin>>.

Evitémoslo. Hagamos que su pesadilla vuela a ser una realidad. Reconstruyamos ese partido comunista que tanto necesitamos. Hagamos que el miedo cambie de bando, pero de verdad.

La plegaria de la no violencia

Beethoven, Napoleó i els herois actuals

Una de les anècdotes més conegudes de la història de la música, és la de la dedicatòria de la III Simfonia de Beethoven a Napoleó.

Napoleó Bonaparte, era un dels ídols del genial compositor de Bonn, gran admirador de la Revolució Francesa. Confiava tant en aquell Cònsol que li dedicà la seua III Simfonia, considerada per molts una obra revolucionaria que suposava el primer pas cap al Romanticisme musical.

Ludwig, en assabentar-se que Napoleó s’havia proclamat emperador exclamà:Així que no és més que un comú mortal! Ara també xafarà els drets del ‘home i els abandonarà únicament a la seua ambició. S’enaltirà a sí mateix per damunt la resta convertint-se en tirà!”. Beethoven, amb una forta personalitat, esborrà el nom de Bonaparte amb tanta força que trencà el llapis. Finalment, el nom de l’obra quedà així: “Simfonia heroica, composta per a festejar el record d’un gran home”. Amb aquesta dedicatòria no es referia a ningú en concret sinó més bé a un ideal o millor dit, a l’esperit de l’heroisme.

Malauradament, hui dia tornen a estar de moda els herois i els salvadors. Precisament quan més necessària és la resposta col·lectiva (l’organització de classe), sorgeixen els individualismes i els nous semidéus. “Hem de creure en les persones, ja no en sigles” –ens diuen- com si nosaltres estiguérem lluitant per unes sigles, i el que és més, com si nosaltres fórem creients. S’ataca a les sigles, com si estes foren un problema, però en el fons el que ataquen és a les organitzacions.

És imprescindible tenir clar que no és l’hora de solistes sinó de tutis doncs esta simfonia la farem entre nosaltres i no tindrà dedicatòria.

 

Cònsols d’avui, vos espera l’Illa d’Elba!

Heroica