La vida de los nuestros

La vida de los otros nuestros

¿Quién no ha visto una película en la que la Stasi o el KGB espía y controla a la población de aquellas oscuras dictaduras comunistas? Seguramente pocos habrán escapado a esta manifestación de propaganda. Si nos fijamos en las películas, quienes espían a la población para controlar son servicios secretos de Estados socialistas mientras quienes lo hacen por motivos de seguridad suelen ser la CIA o el MI6. ¿Será un reflejo de la realidad? ¿Realmente no habrá casos de espionaje por motivos políticos en nuestras modélicas democracias burguesas?

Pues parece ser que sí. Ante la aparición de los documentos (bastante cutres, por cierto) de la “Fundación Soros” ha habido tres reacciones distintas principalmente:

1) silencio absoluto de los implicados (mercenarios y colaboradores al servicio del entramado Soros).

2) quienes han confirmado lo que venían diciendo desde hace años (muchos de ellos señalados en la lista negra por ser un escollo para los planes del especulador).

3) quienes se han sorprendido alarmados al ver que en nuestra democracia también se espía y controla.

No obstante, lo que realmente me llama la atención es que supuestos dirigentes obreros guarden silencio o se hagan los sorprendidos. Y no sé qué es más triste. Lo peor (o lo mejor, según se mire) viene cuando accedes a la hemeroteca y te encuentras a alguno elogiando a Soros por su “filantropía”. Sinceramente ya hace tiempo que no me sorprende viniendo de quien ataca y desprestigia cualquier experiencia socialista aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

¿Será que tenemos dirigentes que se han tragado la mierda de Hollywood? ¿Será que no son dirigentes? ¿O será que no son comunistas? A estas alturas de la película no debería sorprendernos absolutamente nada. Al fin y al cabo, el problema no es suyo sino nuestro.

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