El gato y la hormiga

EL GATO Y LA HORMIGA

-¿Qué haces? – preguntó la hormiga al gato.

-Ver las estrellas- respondió el felino con los ojos como platos.

-¿Es que no vas a hacer nunca nada de provecho?

-¿Por ejemplo…?

-Trabajar  15 horas al día.

-¿Para qué?

-Para tener un palacio como yo–manifestó la emprendedora hormiguita.

-A mí no me hace falta. Ah, y tu palacio aun es del banco de los buitres carroñeros.

-¿No tienes ninguna meta en esta vida, gato holgazán?

-Yo solo trato de luchar y trabajar para vivir dignamente y disfrutar cada segundo con lo poco que tengo.

-¡Pero si tú no tienes nada, somnoliento vagamundo!

-Así es. Por no tener no tengo ni dueño –afirmó orgulloso el pícaro minino.

-Pero nunca tendrás un gran palacio como yo –espetó el pequeño insecto.

-Ni tú un mundo entero bajo tus pies. 

-¡Pero si vives en una chabola!

-Y me sobra la mitad.

-¿Cuánto llevas ya en ese cuchitril?

-El tiempo que he necesitado. Y tú, ¿cuánto hace que no miras las estrellas?