Defender la sanidad pública frente a los del “viva la muerte”

Hace unos días mi hijo fue trasladado de urgencia al hospital de madrugada. Después de un par de horas angustiosas y tras descartar males mayores, permanecimos en observación. Mientras él dormía entre prueba y prueba, no podía evitar pensar en la cantidad de personas que trabajaban allí y que dedicaron parte de su trabajo a atenderle. También la ingente cantidad de recursos de todo tipo que iban utilizando durante toda la noche.

¿Qué sería de nosotros sin la sanidad pública? Por momentos pensaba cómo sería vivir la misma situación en los EEUU. ¿Podríamos permitirnos un seguro médico privado que cubriese todos los gastos? ¿Y si no?

El caso es que a las 4 de la madrugada, tras la relativa calma, los pediatras decidieron realizar la prueba del COVID19 a mi hijo ya que manifestaba algunos síntomas. Tras la realización del test nos despedimos del personal de urgencias muy agradecidos por la atención y pasamos a aislamiento, donde pasaríamos bastantes horas hasta que le dieron el alta después del resultado negativo.

Tras este episodio de nuestras vidas volví a preguntarme por cuánto nos hubiese salido aquello estando en el país del sueño americano. Publicaba Newtral el pasado 9 de marzo que un paciente norteamericano recibió una factura de 3.270 $ tras realizarse la prueba. Con lo que le cubría el seguro acabo pagando 1.400$ por los gastos de la visita, ya que las pruebas del COVID-19 no se están facturando (por el momento).

¿Qué pasa en caso de positivo? ¿Cuánto puede costar un tratamiento por COVID-19 en los EEUU?

El pasado 26 de abril La Vanguardia publicaba que la factura del tratamiento por COVID-19 en EEUU es de unos 35.000 dólares en caso de no tener seguro médico. No hablamos de unos centenares de ciudadanos sino de 27 millones. Por desgracia sabemos cuál sería el futuro de cualquier familia trabajadora a la que le llegase una factura como esa. Ahora entiendo que haya norteamericanos que se pasan años sin visitar un médico y que solo lo hacen en caso de estar muy enfermos.

Cuando algo tan fundamental y básico para la vida como la sanidad está en manos de criminales, pasan cosas como las que podemos ver en Público: 619.967$ por una operación de rodilla desglosada en: 18.000$ por la anestesia; 92.000$ por los medicamentos, 54.000$ por la intervención y 353.482$ por “habitación y cuidados”, entre otros conceptos.

También podemos ver las respuestas a la pregunta del senador norteamericano Bernie Sanders “¿Cuál es la factura médica más absurda que hayas recibido?” Algunas de ellas muy duras como “Llegó una factura de Urgencias por 120.000$ el día que pagué 8.000$ por el funeral de mi hija. Murió porque no podía permitirse medicinas ni tratamiento tras ser dada de alta.” Otra de las respuestas evidencia como se puede arruinar uno por una rotura de cuello: “1,2 millones de dólares por pasar 8 meses en el hospital. Tras meses luchando con Blue Cross y el Centro Médico Loyola de Chicago, les debía 250.000$ tras pagar el seguro el resto. Tuve que declararme en bancarrota con 23 años.” Entre otras respuestas encontramos una factura de 600$ por quitar unos puntos o 1.400 por poner tirita en una factura de más de 40.000$.

Por cosas como estas deberíamos valorar más lo que supone la sanidad pública y dejar de influenciarnos por las películas y series en la que los estadounidenses viven siempre en una casa espectacular con un buen carro en el garaje. Sencillamente porque la realidad es otra.

Dicho esto, no debemos conformarnos ni podemos ignorar que nuestra sanidad y el resto de servicios públicos han sufrido ataques que han supuesto un deterioro importante. Suerte que en España tenemos unos profesionales que, a pesar de todos los ataques, mantienen el sistema a flote. La sanidad pública, al igual que el resto de servicios públicos han sufrido recortes, privatizaciones un tanto encubiertas (servicios de limpieza, seguridad, mantenimiento, cafeterías, etc.), sin olvidar los atracos al erario público con las concesiones. Es por ello necesario luchar y organizarse de verdad por defender los servicios públicos con uñas y dientes, justo al contrario de los falsos patriotas de banderas enganchadas al mercedes conducido por su pobre chófer explotado. Esos sinvergüenzas que les da absolutamente igual si mueren 30.000 o 200.000, porque lo único que les preocupa es que sigamos produciendo y enriqueciéndolos. No les importa la vida, el bienestar y mucho menos el bien de la humanidad. Son los herederos del “viva la muerte”. Solo quieren beneficios y más beneficios aunque ello comporte cometer atrocidades que luego blanquean con actos caritativos y publicitados en sus medios de manipulación de masas.

No sé ustedes, pero yo prefiero la humanidad y la igualdad al “sálvese quien pueda”, o lo que es lo mismo, la vida a la muerte.

¡Socialismo o barbarie!

 Manel Marco

Cartel de Javier Parra https://art-ull.es/

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