La enigmática mutación del coronavirus al llegar a España

Me pagan a ocho dólares el muerto, y devolviendo el casco, tres dólares más. Los chinos los pagan más baratos, como hay tantos. Bueno, yo a los chinos ni les mato, les hago: “¡Aj!”, y les meto un susto que… Que el susto no lo pagan, pero te diviertes… Lo malo de los chinos es que como son todos iguales, pues si no te fijas bien, matas seis veces al mismo.
“De mercenario”, Gila.

Miguel Gila


No soy ningún experto en temas sanitarios, como tampoco lo son la mayoría de los tertulianos y analistas de televisión que durante semanas nos han estado metiendo el miedo en el cuerpo con el tema del coronavirus. Puede que de China solo tengan referencias a través del monólogo de Gila. De hecho algunos llegan a un gran nivel cómico: si China hace algo bien es porque es capitalista, pero si lo hace mal es por que es comunista.


Si atendemos al tratamiento de los medios patrios, el problema del COVID-19 se divide en dos fases: 1) China, y 2) España.

1. China
Durante las semanas en las que el virus estaba localizado en China, y ante la duda, los medios se han dedicado a cuestionar y atacar al gobierno del malvado régimen chino (MRCh).


“¿Que han logrado construir un hospital en diez días? Seguro que traman algo.” A algún tertuliano le habrá faltado el canto de un duro (o que alguien le sujete el cubata) para soltar “solo hay que ver cómo nos miran.” ¡Menuda dictadura que toma medidas drásticas y controla a los ciudadanos! ¿Por qué no dejan escapar al pobre hombre del maletero? ¿Dónde está su derecho a contagiarse? ¿Y si quiere contagiar a otros? Todo esto se regula solo, como el mercado, amigos.


Al mismo tiempo que rezaban por el libre derecho al contagio, nos avisaban que el Covid-19 era mucho más peligroso de lo que nos decía el MRCh. Algunos como el doctor Cavadas acusaban a los chinos de falta de información. Que nadie haya podido pillar su 3% en la construcción del hospital es algo muy sospechoso para nuestros expertos. Ante tal falta de transparencia solo faltaba saber cómo calcular los muertos e infectados. Muy sencillo: aplicando la misma regla de cálculo que para las víctimas del comunismo durante el s.XX. Esto es, multiplicar hasta que te canses y puedas decir que eran muchos más que los de Hitler y Mussolini juntos. También víctimas del comunismo, por cierto.
Precisamente la siguiente fase del virus comenzó en el país donde este último terminó comprobando la cantidad de gasolina que se desperdicia, Italia.

2. España
Durante esta fase el virus ha experimentado un cambio mágico.
Parece ser que algún tertuliano, experto y/o analista se ha dado cuenta que vivimos en un país convertido en un chiringuito de playa para los turistas alemanes e ingleses. Y que de seguir con tanta alarma alguien va a perder mucho dinero. En pocos días, desde la aparición de los primeros casos en nuestro país, hemos pasado del “vamos a morir todos” a “¡no me seas alarmista, que esto es como una gripe!”. También se ha hecho viral estos días “la mayoría de muertos son ancianos o enfermos.” Prometo que esto último no es ningún chiste de Gila sino la normalización de un discurso macabro e inhumano. ¿O estos muertos no valen?


Hospital Huoshenshan. Wuhan, China.

El caso es que yo, como ciudadano no-Borbón, trato de confiar en las autoridades, pero empiezo a barajar la opción de rezar. ¿Cómo que no se recomienda ir a las zonas más afectadas pero no pasa nada por venir desde allí? Entiendo que sea difícil detectar personas cuando la Generalitat Valenciana no se enteró que 2.300 hinchas del Valencia C.F fueron a Milán el pasado 19 de febrero. Y volvieron (aclaración para la Generalitat).
Al final uno ya no sabe de quién fiarse, si de los alarmistas o de los “tranquis”. Lo malo es cuando son los mismos y no te queda más remedio que acudir a lo que dice la OMS. Según el jefe de expertos de esta organización en China, Bruce Aylward, el país está controlando la epidemia mientras que el resto del mundo no está listo. Además ha instado a otros países a copiar la estrategia china ya que ha cuestionado la capacidad de estos en cuanto a camas, ventiladores, suministro de oxígeno o laboratorios. Esto es algo que, independientemente de si es más o menos peligroso que una gripe común, debería preocuparnos sobre cómo afrontarlo, especialmente cuando tenemos muchas urgencias colapsadas. La OMS lo deja bien claro: “esto es una epidemia que está creciendo rápidamente en diferentes lugares y que hay que detener súper rápidamente para prevenir una pandemia”.


Deberíamos dejar de hacer caso a los expertos televisivos y seguir los consejos de la OMS. Es cuestión de tiempo que algún tontuliano la denomine Organización Malvada de la Salud por aplaudir la lucha del MRCh evitando más muertes, aunque para algunos valgan menos.

Sanitarios chinos

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