Sobre la austeridad burguesa

Sobre la austeridad burguesa

Una società più austera può essere una società più giusta, meno diseguale, realmente più libera, più democratica, più umana. Enrico Berlinguer (1977)

Nos hablan continuamente de austeridad, contención de gasto y estabilidad como si la cosa fuese con nosotros, verdaderos culpables de una crisis sistémica. Ya nos acusaron de vivir por encima de nuestras posibilidades o de morirnos demasiado tarde. Tampoco es nada nuevo.
Cuando hablamos de austeridad me vienen a la cabeza recuerdos de mi familia, controlando hasta el más mínimo gasto para llegar a fin de mes, evitando lo superfluo. ¿De verdad te hace falta un estuche nuevo? -me preguntaban. Lo cierto es que llevé el mismo estuche desde 1° de EGB hasta 1° de Bachillerato, cuando lo perdí. Aunque pueda parecer una exageración, esta forma de actuar entre nuestra clase es la anterior a lo que Pasolini llamó “la desaparición de las luciérnagas”. El consumismo del capitalismo de la segunda mitad del s.XX constituye el arma más destructiva de conciencias, si bien es cierto que deberíamos establecer una diferenciación entre los años de mayor prestación del llamado Estado del bienestar, y otro, a partir de la desaparición de este tras la caída del bloque socialista y la reducción a la nada de las organizaciones obreras. Por eso, es importante señalar que el modelo de vida consumista impuesto aparenta ser inofensivo cuando se tiene unos mínimos de seguridad vital (derechos laborales, sanidad, educación, etc.), pero cuando esto empieza a menguar, aparece el espectro de la realidad.
Hemos pasado de luchar contra un modelo de sociedad conservador – católico a tragar con un modelo ultraindividualista en el que, descolocados, no sabemos ni qué somos, ni qué queremos, ni adonde nos llevan. Lo único cierto es la contraposición a cualquiera que no sea de la clase dominante. Una especie del todo contra todos (entre nosotros) llenos de fobias a cualquier cosa como eje de nuestros males; luchas parciales que se elevan a un todo frente a otras luchas siempre ignorando la lucha principal: el conflicto entre capital y trabajo. Una manera bien calculada de tenernos entretenidos mientras nos matamos entre nosotros. La posmodernidad es poco más que eso.
Estamos en esa sociedad que pasó de la austeridad para sobrevivir a sentir la necesidad de cosas superfluas y vacías de contenido. De luchar por una vida digna a contentarse con el convencimiento alienante y erróneo de ser “clase media”. Sin duda alguna el capital ha realizado una obra maestra. Ha conseguido asociar libertad a individualismo, explotación, consumismo, irracionalidad y desposesión de todo rastro de humanidad. Han instalado modelos de comportamiento como meros adictos a sustancias, productos o modelos de conducta ameba. Libertad de sentir lo que quieras sentir mientras sigas produciendo y siendo lo que eres a pesar de ignorarlo. Caminamos, o mejor dicho, nos llevan de cabeza a un modelo de explotación en el cuál no hay otra salida que la drogadicción y la enajenación mental. Una sociedad en la que abrir los ojos o hablar mínimamente de la realidad acabarà siendo considerado una auténtica herejía.
Es por todo esto que me chirría cuando nos hablan desde sus medios de austeridad. Primero porque su austeridad solo tiene efecto sobre nosotros, porque ellos (la burguesía) seguirán viviendo muy por encima de nuestras posibilidades gracias a nuestro sudor. En segundo lugar, porque esa austeridad no se refiere al modelo cultural consumista que nos imponen sino a la renuncia de lo que ellos llaman “gastos”. Esto es, nuestros derechos como la jubilación, las prestaciones por desempleo o los servicios públicos conseguidos tras años de luchas. Y finalmente porque el fin que persiguen no es otro que aumentar los beneficios de las multinacionales, grandes empresas y la banca. Esto es, explotarnos más, justo lo contrario a nuestros intereses de clase.
Sin duda la austeridad también responde a clases. Un claro ejemplo lo encontramos en el discurso de Enrico Berlinguer en una convención de intelectuales en 1977. Aquí un breve fragmento:

“La austeridad no es hoy un mero instrumento de política económica al que hay que recurrir para superar una dificultad temporal, coyuntural, para permitir la recuperación y la restauración de los viejos mecanismos económicos y sociales. Así conciben y presentan la austeridad los grupos dominantes y las fuerzas políticas conservadoras. Para nosotros, por el contrario, la austeridad es el medio de impugnar por la raíz y sentar las bases para la superación de un sistema que ha entrado en una crisis estructural y de fondo, no coyuntural, y cuyas características distintivas son el derroche y el desaprovechamiento, la exaltación de los particularismos y de los individualismos más exacerbados, del consumismo más desenfrenado. Austeridad significa rigor, eficiencia, seriedad y también justicia, es decir, lo contrario de lo que hemos conocido y sufrido hasta ahora y que nos ha conducido a la gravísima crisis cuyos daños hace años que se acumulan y se manifiestan hoy en Italia en todo su dramático alcance.”

Un discurso que parece escrito or alguien en la actualidad:

“Una política de austeridad no es una política de nivelación hacia la indigencia ni ha de proponerse como objetivo la mera supervivencia de un sistema económico y social que ha entrado en crisis. Por el contrario, ha de tener como finalidad —y por eso puede y debe ser asumida por el movimiento obrero— el instaurar la justicia, la eficacia, el orden y una moralidad nueva.”

Tengo entendido que en su día pocos entendieron las palabras de Berlinguer. Es normal ante alguien que, con sus aciertos y errores, presenta una visión política de tal magnitud. Que no se entendiese en aquel momento es hasta cierto punto comprensible, pero no a día de hoy. O no tanto, teniendo en cuenta la deriva o la desaparición de las organizaciones de clase. Es por ello que para finalizar cito aquí otro fragmento del discurso que debería estar presente en cada militante de por vida.

“Cuando planteamos el objetivo de una programación del desarrollo que tenga como finalidad la elevación del hombre en su esencia humana y social y no como mero individuo contrapuesto a sus semejantes, cuando planteamos el objetivo de la superación de los modelos de consumo y de comportamiento inspirados en un individualismo exasperado, cuando planteamos el objetivo de llegar más allá de la satisfacción de necesidades materiales artificialmente creadas y también más allá de la satisfacción, en las actuales formas irracionales, costosas, alienantes y socialmente discriminatorias, de necesidades que sí son esenciales, cuando planteamos el objetivo de la plena igualdad y la liberación electiva de la mujer, que es hoy uno de los temas más importantes de la vida nacional, y no sólo de ésta, cuando planteamos el objetivo de una participación de los trabajadores y de los ciudadanos en el control de las empresas, de la economía, del Estado, cuando planteamos el objetivo de una solidaridad y una cooperación que conduzcan a una redistribución de la riqueza a escala mundial, cuando planteamos este tipo de objetivos, ¿qué estamos haciendo sino proponer formas de vida y de relación entre los hombres y los Estados más solidarias, más sociales, más humanas, que desbordan, por consiguiente, el marco y la lógica del capitalismo?”

berlinguer

https://www.sitocomunista.it/pci/documenti/berlinguer/austerità.htm

http://www.mientrastanto.org/boletin-101/documentos/la-austeridad-1977

http://blogdelviejotopo.blogspot.com/2014/06/la-austeridad-1977-un-texto-pionero-y_17.html

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