El 3 de noviembre de 1940 fallecía en Montabuan (Francia), Manuel Azaña.

El prefecto de Montauban sugirió que se le enterrase con la bandera franquista prohibiendo que se utilizase la bandera española republicana. El embajador mexicano, Luis I. Rodríguez, respondió: “Está bien. Lo cubrirá la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos, una esperanza; y para ustedes una dolorosa lección”.

Hoy Pedro Sánchez ha llevado una corona rojigualda a la tumba de Manuel Azaña y otra a la del poeta Antonio Machado. Lo que en un principio iba a ser un necesario homenaje ha acabado en una insultante burla.

Anuncis