El miedo no ha cambiado de bando

El miedo no ha cambiado de bando

A poco de comenzar la campaña electoral, el presidente de la patronal ha dicho que “el trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX”. Unas declaraciones que indican claramente que no tiene ningún miedo a lo que pueda salir de las urnas. “Lo importante es que veo que ningún partido destrozaría la política económica actual” –dijo el pasado diciembre en una entrevista para El Mundo-. Recuerdo a este personaje decir que “ojalá convenciéramos a los indefinidos para bajar ciertos derechos y dárselos a los temporales”. Vaya, un burgués tratando de establecer divisiones entre la clase obrera para enfrentarla entre sí. Toda una novedad.

Es curioso como últimamente se recurre al siglo XIX o a “lo viejo” para desprestigiar. Los derechos, las libertades, las luchas y organizaciones obreras son cosas obsoletas y desfasadas. En cambio, lo más moderno es un sistema que no encuentra otra salida que dirigirnos hacia el siglo XIX (y en serio). Y es en ese viaje a sus recuerdos de infancia donde se encuentran con su peor pesadilla, la clase obrera organizada capaz de conquistar el poder y construir alternativas serias. De ahí que durante esta crisis económica vuelvan a ver comunistas por todas partes. ¡Que vienen los comunistas!

Decía Marx que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. En este caso la “caza de brujas” tiene pinta de parodia surrealista en la que los acusados de comunistas no se dan por aludidos. El problema es que las carcajadas se deberían acabar cuando algunos dirigentes son incapaces de entender que están convirtiendo el término “comunista” en un insulto. Pero ellos siguen sonrientes porque vamos a “ganar” unas elecciones. Sí, acertaste con lo de la farsa, querido Karl.

Durante una cacería, Franco le preguntó a Luis Miguel Dominguín cuál de los tres hermanos era el comunista y éste le respondió: “Los tres, mi general”. Aunque él no fuese comunista (ni de lejos), demostró gran valentía por su hermano Domingo, que sí lo era. En cambio, nuestros “hermanos” o “compañeros de viaje” son incapaces de defendernos de los ataques fasciosos, a pesar de tener libertad para hacerlo (de momento). Bien pensado, el problema ahora no debería ser la actitud de la socialdemocracia históricamente ante los fascismos (ni que nos sorprenda) sino la incapacidad de muchos dirigentes para ver lo que está pasando.

Si Niemöller volviese a escribir su famoso poema actualmente (en esta farsa) podría quedarle más o menos así: <<cuando los nazis vinieron a por los comunistas, ni ellos mismos se enteraron. Fin>>.

Evitémoslo. Hagamos que su pesadilla vuela a ser una realidad. Reconstruyamos ese partido comunista que tanto necesitamos. Hagamos que el miedo cambie de bando, pero de verdad.

La plegaria de la no violencia

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