Los caballeros que dicen ni

Los caballeros que dicen ni

Sin lugar a dudas, el verbo confluir está de moda. Hasta hace aproximadamente año y medio solamente lo relacionaba con ríos y caminos. Puede que esté enriqueciendo mi lenguaje con el tiempo, pero me intriga ver cómo de la noche a la mañana nos poníamos a repetir una y otra vez la palabra confluencia como si fuésemos “los caballeros que dicen ni”. (“Los caballeros de la mesa cuadrada”, Monty Phyton)

caballeros.que.dicen.nininiConfluir puede entenderse como concurrir en un sitio (gente proveniente de diversas partes) o coincidir en un mismo fin (ideas, circunstancias, propósitos, etc.) Esto es, cuando perseguimos un objetivo común y concreto, nos unimos para alcanzarlo. Debo decir que soy de esos a los que no le tiembla el pulso a la hora de juntarse con quien sea si se trata de luchar por un buen centro de salud. De lo contrario, mi sectarismo contribuiría a no conseguirlo, olvidando que pelear por un centro sanitario es un objetivo concreto de clase. El problema viene cuando se coincide en unos objetivos y en otros no y se toma la parte por el todo, pero sobre todo, cuando la insistencia en confluir esconde objetivos antagónicos.

La unidad debe construirse a partir de la práctica en lo concreto. Solo así se pueden establecer los lazos que nos lleven a objetivos mayores. Y esto, es justamente lo contrario de lo que hemos hecho hasta ahora pues hemos tomado la parte por el todo, empezando la casa por el tejado. Veremos qué resultados nos da la confluencia en algunos territorios con quienes no cuestionan el sistema capitalista, la monarquía, la educación concertada o la permanencia en la organización criminal OTAN.

Quienes ya padecemos los efectos de sacrificar la organización política de nuestra clase, nos encontramos ante la posibilidad de evitarlo, si no queremos seguir el ejemplo de Italia o Gran Bretaña. Estos procesos de falsa confluencia no son más que vanos intentos de llenar el vacío que deja la destrucción paulatina del gran partido de la clase obrera.

PD: Volviendo a los Monty Python, no se puede cortar un árbol con un arenque. Precisamos una herramienta útil.

NI!

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