Air France y la violencia

Air France y la violencia

*traducido automàticamente

Algunos informativos empezaron ayer alarmados por la violencia de los trabajadores de Air France contra los directivos de la compañía.

Las imágenes que acompañaban la noticia eran, en la mayoría de los casos, las de los dos directivos que huían de las instalaciones con las camisas rotas entre una nube de guardaespaldas que trataban de protegerlos. La noticia y las imágenes corrieron en pocos minutos por todo el mundo, tiempo suficiente para que tertulianos y “expertos” condenasen la violencia de los trabajadores.

Uno de los más escandalizados fue el primer ministro francés, Manuel Valls, que a pesar de llamarse socialista, no se ha alarmado en ningún momento por que una empresa despida a casi 3.000 trabajadores. Conviene recordar la definición de socialismo según la RAE: “Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.”

afEvidentemente, Valls no es socialista, sino más bien todo lo contrario. Consecuentemente con esto, cuando se produce un conflicto entre clases tan claro como este en el que no hay espacio para medias tintas, él se posiciona con los suyos, al igual que los tertulianos y “expertos” que aparecen en los medios (propiedad del gran capital, claro). El problema fundamental de toda esta cuestión es con quién se identifica un trabajador o una trabajadora cuando ve las imágenes del conflicto: o con los/as trabajadores/as, que son los únicos que producen la riqueza; o con los que viven a costa de ellos parasitariamente y que encima no dudan en despedirlos para aumentar sus propios beneficios.

Lo que está claro es que el telediario no dirá que esas camisas caras y desgarradas ya estarán a estas alturas sustituidas con la “calderilla” que llevarían en los bolsillos. Tampoco dirán que ahora estarán en sus mansiones tranquilos contemplando cómo han pasado de verdugos a víctimas para muchos gracias a unos minutos de TV. Muy posiblemente habrán terminado la noche brindando con Moët & Chandon. Es más, seguro que en la próxima reunión en que plantean despedir a miles de trabajadores, contarán con un servicio de protección más seguro y que no tendrán dificultades para apalear obreros, aunque no aparecerá en los informativos.

Me gustaría que los que se escandalizan y condenan la violencia de los trabajadores, condenaron una violencia mucho más dura, como es la de despedir a miles de obreros que en muchos casos se verán con dificultades para obtener el pan para sus hijos. Claro está que, ni los tertulianos ni el primer ministro Valls tendrán la mínima consideración hacia los obreros, pero, ¿y tú? ¿Qué harías si juegan con el pan de tus hijos? ¿Con quién te identificas?

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